
El homicidio simple se configura cuando una persona quita la vida a otra con dolo (intención), pero sin que medien las agravantes específicas del homicidio calificado (como la alevosía o el ensañamiento). Aunque es la figura base del homicidio en Chile, sigue siendo un delito de extrema gravedad que conlleva penas privativas de libertad efectivas y requiere una estrategia de defensa que logre ponderar correctamente el contexto del hecho.
La legislación chilena sanciona el homicidio simple con una pena de presidio mayor en su grado mínimo a medio.
Rango de Pena: Generalmente oscila entre los 5 años y 1 día hasta los 15 años de cárcel.
Cumplimiento: Debido a la cuantía de la pena, es casi imposible acceder a penas sustitutivas (libertad vigilada) a menos que concurran múltiples atenuantes que permitan rebajar el grado de la pena.
Prisión Preventiva: En la gran mayoría de los casos, el imputado enfrentará el proceso privado de libertad por ser considerado su libertad un "peligro para la sociedad".
En el homicidio simple, la defensa suele jugarse en la determinación de las circunstancias que rodearon la muerte y el grado de responsabilidad del autor:
Acreditación de Eximentes (Legítima Defensa): Una de nuestras principales líneas de defensa es demostrar que el hecho ocurrió como respuesta a una agresión ilegítima. Si logramos probar los requisitos de la legítima defensa (agresión real, necesidad del medio empleado y falta de provocación), el cliente puede ser absuelto de toda responsabilidad.
Homicidio en Riña o Pelea: Si la muerte se produjo en medio de una pelea confusa donde no se puede determinar quién propinó el golpe fatal, la ley permite calificar el hecho bajo el Artículo 392, lo que reduce drásticamente las penas en comparación al homicidio directo.
Homicidio Preterintencional: Argumentamos cuando el autor tuvo la intención de lesionar pero no de matar, y la muerte se produjo por factores accidentales o falta de auxilio. Esto permite buscar una recalificación a Lesiones Graves Gravísimas, con una penalidad mucho menor.
Atenuantes de Responsabilidad: Trabajamos exhaustivamente para acreditar la irreprochable conducta anterior, la colaboración sustancial con la investigación o el arrebato y obcecación (estado emocional alterado), con el fin de bajar la pena al mínimo legal posible.
Enfrentar un juicio por homicidio simple exige una defensa que no solo cuestione las pruebas de la Fiscalía, sino que sepa contar la historia detrás del conflicto. Nuestro objetivo es garantizar que una tragedia no se convierta en una injusticia legal.