Defensa Criminal: Homicidio Frustrado

 

 

El homicidio frustrado ocurre cuando el autor tiene la intención positiva de matar a otra persona y realiza, de manera voluntaria, todos los actos necesarios para lograrlo, pero el fallecimiento no se produce por causas ajenas a su voluntad (por ejemplo, la rápida intervención médica o la falla del arma). En Chile, este delito se castiga con una severidad cercana al homicidio consumado, por lo que requiere una defensa experta en la interpretación del "ánimo de matar".

 

 

El Desafío de la Pena y la Calificación

 

 

La ley establece una rebaja de grado respecto al homicidio consumado, pero las penas siguen siendo de cárcel efectiva:

 

Cálculo de la Pena: Generalmente, la pena del homicidio frustrado es un grado inferior a la del delito consumado. Si un homicidio simple parte en 10 años y 1 día, el frustrado suele partir en 5 años y 1 día.

 

La Intención (Animus Necandi): La diferencia legal entre "Lesiones Graves" y "Homicidio Frustrado" no está en el daño causado, sino en lo que el autor tenía en su mente. La Fiscalía intentará probar que el imputado quería matar basándose en la zona del cuerpo atacada (ej. cuello o tórax) y el arma utilizada.

 

 

Nuestra Estrategia de Defensa Penal

 

 

La clave en estos casos es desarticular la tesis de la intención homicida para evitar las penas de crimen:

 

Recalificación a Lesiones: Nuestra estrategia principal suele ser demostrar que el cliente nunca tuvo la intención de quitar la vida (animus necandi), sino solo de lesionar (animus laedendi). Si logramos recalificar el delito de homicidio frustrado a Lesiones Graves, la pena puede bajar de años de cárcel a una pena remitida (en libertad).

 

Desistimiento Malogrado o Tentativa: Analizamos si el autor se detuvo voluntariamente antes de completar todos los actos. Si el imputado no realizó "todo lo necesario" para matar, el delito se califica como tentativa, lo que rebaja la pena en dos grados (ej. de 10 años a 3 años y 1 día).

 

Peritajes Médico-Legales: Trabajamos con cirujanos y expertos forenses para analizar si la herida era realmente mortal. Si la lesión no ponía en riesgo la vida, la imputación de homicidio frustrado pierde su sustento técnico.

 

Legítima Defensa y Contexto: Investigamos si el ataque ocurrió en un contexto de defensa ante una agresión previa. En muchos casos, lo que la Fiscalía ve como un intento de homicidio es en realidad una reacción desesperada para salvar la propia vida.

 

Un homicidio frustrado es una acusación basada en presunciones sobre lo que usted estaba pensando. Nuestra labor es devolver la objetividad al proceso y asegurar que no se le condene por una intención que no existió.